Muchacha de ojos tristes
Iba ayer en el metro recordando lo frustradísima que me sentí un día en Barcelona (frustradísima en Barcelona, mira tu) cuando vi por internet que las entradas para los ¡2 conciertos! de Sabina estaban agotadas…asumí que haría lo que nunca pensé que haría que era vivir la “experiencia urbana”, como me dijo En eso sonó el teléfono, mi hermano me dice que parece que pusieron más entradas a la venta... en fin olvidé todo lo de los mafiosos y mis frustraciones, me bajé rápidamente del metro rumbo a la feria del disco mas cercana, Providencia, donde alguna vez en mi adolescencia vendí cassettes y accesorios para la pascua; efectivamente habían entradas.
Entonces, en resumen, luego de recordar viejos tiempo, partimos rumbo al teatro junto a Ceci, nos ubicamos ganadoramente en galucha y disfrutamos de un espectáculo notable. Sabina es un notable. Sus músicos son notables. Dos viejos con mucha onda que cantaron cada uno una canción bonita, se disfrazaron, actuaron, un marinero que tocaba la batería, Olga que acompañaba a Joaquín para mandarse un par de canciones propias, preciosas.
Sabina es un poeta. Y un enamorado de Chile. Entre poesía y poesía, canciones con letras imposibles, violetas parras y demases tenía al público absolutamente seducido, engrupido, incluyéndome… Cerramos la experiencia con nos dieron las diez y las once y un shop en

1 Comentarios:
paz...
sabina provoca eso, su show se vuelve una liturgia con fanáticos que se saben todas las plegarias... en mi blog comenté mi experiencia en el recital de Barcelona, al que tampoco tenía entrada al principio. Saludos
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